Marbella Classic Poker: Tercero

El pasado fin de semana nos juntamos 100 locos del hold’em a jugar un torneo de 700€ y, bueno, se dio la circunstancia de que termine tercero. Aún no he decidido si es motivo de alegría o de decepción porque, una vez que estás ahí arriba, lo que quieres es ganar.

Este tercer puesto fue la prueba de que, en un torneo, si cometes un fallo en una mano, estás acabado. Antes de llegar a la mano que me hizo perder el torneo (ya me veía ganador) os haré un repaso de algunas otras cosillas interesantes que pasaron durante los tres días de torneo.

El primer día fue la toma de contacto y, bueno, las cosas no fueron mal y pude terminarlo doblando la media de puntos, en gran parte, gracias a dos manos.

En la primera de ellas me pagaron bien unos ases, algo que hacía muchísimo tiempo que no me ocurría y es que parecía que el dicho “unos ases te harán ganar poco y perder mucho” se estaba cebando conmigo. El caso es que el jugador más loose y agresivo de la mesa me hizo una bonita entrega. Él subió a 1.200 (ciegas 150-300) en UTG. Andrei Wlassenko, uno de los habituales del MCP, le pagó en el botón y yo, en ciega grande, levanto mis cartas y veo unos bonitos AA. Resubo a 6.000 (dejándome 27.000 por detrás) y el agresor inicial no duda en meter su caja de 17.000 puntos. Wlassenko se tira y yo pago más que feliz para ver que mi adversario llevaba AJoff. Se me puso un pequeño nudo en la garganta al ver una J en el flop pero el resto de comunitarias me dejaron llevarme la mano como dicta la estadística. Me puse cerca de 47.000 puntos cuando la media era de apenas 20.000.

Raúl Vicente

Algunos niveles después, manteniendo el stack a base de algunos robos ocasionales, llegó otra mano que me colocó más allá de los 80.000 puntos. Un jugador que trajeron a la mesa pareció tomar el relevo del agresor de la mano anterior y estaba jugando muchas manos aunque este era un poco más pasivo. En la mano en cuestión subí en posiciones medias a 2.200 (ciegas 400-800-100) con T8 de corazones. El jugador del que os hablaba al principio del párrafo pagó en la ciega pequeña. Ambos teníamos un stack parecido, de unos 65.000. En el flop salió J 9 6 con dos corazones. El villano me metió 3.000 de cara, un movimiento que ya le había visto hacer con parejas medias/bajas y con proyectos, por lo que decidí resubirle intentando llevarme el bote ahí mismo aunque, en caso de que me pagara, seguía teniendo bastantes outs si él no llevaba el proyecto de color. Mi oponente pagó y, al salir el 5 de diamantes en el turn (ponía el segundo diamante en la mesa), me metió 2.200 de cara, una apuesta que interpreté como absoluta debilidad, por lo que decidí sólo pagarle para dejar que se confiara y que me metiera una apuesta adicional en el river. Éste trajo el 6 de trébol, una carta que no me preocupaba porque, aunque un 6 en manos de mi rival era posible, su rango era muchísimo más amplio y era más que probable que no le hubiese ayudado. Acerté en mi lectura y el villano intentó echarme del bote metiendo 10.000 puntos de cara. Yo me paré a pensar unos instantes y, tras preguntarle cuánto le quedaba por detrás para intimidarle un poco más, le hice una resubida a 35.000 puntos. Aunque le costó un poco hacerlo, mi rival terminó tirándose enseñándome un 9.

El segundo día de torneo estuvo marcado por las subidas y bajadas de stack y, en determinados momentos, pasé de estar en 90.000 a estar en 22.000 para volver a subir y colocarme con los más de 200.000 con los que llegué al tercer y último día de torneo.

La mejor mano de este segundo día fue el póquer de reyes que ligué contra el rival de la mano anterior. El tipo se había recuperado de aquella mano y, en un intento por abusar de su big stack, se dedicó a aporrear la mesa a base de meter all in preflop con todo tipo de manos que tuvieran al menos una figura. Era cuestión de esperar el momento adecuado… y llegó.

Un jugador algo por debajo de la media hizo una subida a 4 ciegas, casi comprometiéndose con el bote y el villano de antes decidió meter su resto al centro con 5-5. Yo estaba en cutoff y me encontré con KK. Aquí la decisión era si pagar o meter la caja yo también (les cubría a ambos de sobra). Como pensé que el primer jugador entraría también por estar comprometido, quise ir al flop sólo contra dos adversarios y, en lugar de sólo pagar para incitar que pagaran también los jugadores que aún quedaban por hablar, decidí meter también mi resto. Mi plan semi-funcionó porque los que quedaban por hablar no pagaron pero tampoco lo hizo el que subió inicialmente. Tampoco es que me preocupara demasiado porque con las fichas del restado me ponía segundo de todo el torneo. Dos reyes más en las comunitarias me dieron un bonito póquer que me daba tranquilidad para pasar al tercer día de juego.

Cuando sólo quedábamos 11 jugadores se levantó cierta polémica porque los planes de la organización eran parar cuando quedaran 10 jugadores y formar una sóla mesa final. El tema era que sólo había premios para los 9 primeros clasificados. Algunos de vosotros ya conocéis mi aversión a los pactos y en esta ocasión no fue diferente. Avisé al director de torneo de que yo no iba a pactar y que era una lástima que uno de los jugadores que volverían al casino al día siguiente se fuera sin cobrar. Propuse jugar hasta que quedaran 9 pero siguieron adelante con el plan inicial y paramos cuando quedamos 10.

Raúl Vicente

En la última mesa de la noche me debatí contra Pizu, el jugador que mejor arranque de año está teniendo y con el que, además, me jugaba el bigote por la prop bet que teníamos entre los equipos de LiiPoker y 770. Divertido y emocionante, el duelo al final del segundo día lo ganó Pizu, colándome un farol de libro.

Pero el tercer día ya era la última batalla. Yo tenía planteado jugar una burbuja muy agresiva, más teniendo en cuenta que habían caído a mi izquierda los dos shortstacks de la final. Sin embargo, no pude seguir adelante con mi plan.

Antes de reanudar el torneo el domingo, volvieron a “invitarme” a pactar pero yo volví a negarme y, bueno, creo que eso hizo que toda la mesa estuviera en mi contra, ya que yo fui el único que se negó. Me sentí realmente presionado y a cada uno de mis movimientos tenía a alguien metiéndome la caja. Así que tuve que hacer un ajuste en la estrategia y poner el chip tight después de unos cuantos robos fallidos y de no haber visto una mano decente durante los dos primeros niveles. Tras volver de un pequeño descanso, mi stack había bajado a los 160.000 puntos y llegó una mano decisiva para la final, nada menos que contra Pizu.

Él era quien había estado aporreando la mesa y había estado jugando ultraagresivo preflop. En la mano en cuestión yo hablaba por detrás de él y, después de que hiciera la subida que había estado haciendo toda la noche, decidí meter la caja con la primera mano medio decente que vi, KQ. No dudó un segundo en pagarme con A5 y, por un momento, me vi fuera del torneo pero un magnífico rey en el river me daba el aire que necesitaba para poder replantear la mesa final.

He de decir que este fue el único showdown en el que iba por debajo inicialmente en todo el torneo; afortunadamente, lo gané… y contra el oponente más adecuado, ya que él se quedaba también tocado de fichas, lo que me dejaba en una posición inmejorable.

Finalmente se rompió la burbuja (Yiyo, de Nerja, tuvo el dudoso honor de ser el último de los participantes que saldría sin premio) y el juego volvió a la normalidad con los nueve que quedábamos ya en premios. Uno a uno fueron eliminándose rivales y yo me las arreglé para construir un gran stack aunque siempre por debajo del que tenía el jugador a mi derecha.

El desenlace de mi torneo llegó cuando quedábamos tres jugadores, el holandés, Gary Collins y yo. La mano clave, que lo fue por ser la única que jugué mal en todo el torneo, llegó precisamente contra el holandés, un tipo bastante sólido al que le gustaba hacer subidas y resubidas mínimas tanto de farol como con manos hechas. Subí dos ciegas y media desde el botón con 8-4off y él me pagó en la ciega grande. El flop salió 10 4 2 rainbow. Si os soy sincero, ya no recuerdo la secuencia exacta de apuestas, el caso es que jugué mal toda la mano y terminé pagándole una apuesta por valor que malinterpreté como farol en el river, costándome el bote más de 200.000 puntos para quedarme con algo más de 300.000. Él llevaba el 10.

Dos manos después, el holandés se tiró en el botón. Yo, en ciega pequeña, levanté A5 y decidí sólo completar con la intención de meterle la caja a Gary Collins si este me subía. Mi plan “funcionó” porque él me subió a 100.000 y yo le metí la caja de un total de 385.000, sólo 15.000 más que él. Después de pensar un rato, decidió que había llegado el momento de intentar doblarse y me pagó. Levantó KQ y, como me pasara a mi contra Pizu, enganchó una de las suyas en las comunitarias para poder restarme con poco más de una ciega.

Así lo hice, con Q2 y, aunque en las comunitarias salieron una Q y un 2, también cayeron un T y un 9 que hacían escalera con el J8 de Gary quien, al final, terminó ganando el torneo en el día de su cumpleaños.

Conclusión: Un torneo que jugué perfecto de principio a fin, se fue al garete por una única mano mal jugada. Moraleja: hay que jugar siempre perfecto (qué fácil es decirlo, ¿verdad?).

Desde aquí mis más sinceras felicitaciones a Gary, que se ha convertido en una cara habitual de las mesas finales de Marbella y que, bueno, en el día de su cumpleaños, no pudo recibir un regalo mejor.

Madre mía, vaya ladrillo de post. Enhorabuena si habéis llegado leyendo hasta aquí. ^^

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4 Responses to “Marbella Classic Poker: Tercero”

  1. Periquillo says:

    He llegado, he llegado. Una pena, campeón, pero enhorabuena. Yo, como tú, pienso que pactar es para maricones. Mwe refiero al caso de que queden 2, 3 ó 4 jugadores. La cuestión es que en este caso soy más indulgente, sobre todo si hacen volver al tío al día siguiente. Me pasó una vez y propusimos que por lo menos se llevara el buyin. En fin, no sé, mejor no pactar porque en ningún deporte serio se pacta.

  2. Raul says:

    Hey, Perico!!

    Yo creo que los torneos son el póquer en su cara más competitiva y, mira, si quedo fuera en la burbuja, seguramente habrá sido culpa mía. Es otra de las circunstancias de un campeonato. Seguro que en Roland Garros no les dan segundas oportunidades a los que se quedan fuera en semifinales. Además, si fuese un EPT, donde se juega por millones de euros, algo que te puede cambiar la vida, pues mira, tiene un pase. Pero en un torneo en el que la diferencia son 500€, que no me van a sacar de pobre… pues lo siento, me divierto más jugando que pactando.

    Gracias por la visita y el comment, maestro!!

    P.D.: Al CEP no voy pero si organizas algo para el Estrellas, cuenta conmigo, que ese no me lo pierdo.

  3. NIÑOFUENLA says:

    Buenas raul buen torneo.
    Lo unico q no estoy contento con tu movimiento de k-q estando a 1 de cobrar y menos contra pizu q es un tarado y te paga con A-5…..POR LO DEMAS cuando quedais 3 y llebas 3 dias de juego muchas horas no se te puede decir nada porque esas jugadas le pueden pasar a cualquiera.
    Sigue asiiii y machaca las mesas¡¡¡

  4. Raul says:

    Ya, bueno, yo es que no pienso en quedar 10º, pienso en ganar, jejejeje… Ese movimiento, para mi es correcto precisamente porque es Pizu y ha estado haciendo esa subida durante toda la mesa final con basuras. De hecho, me sorprendió que llevara A5. Mi intención era que se tirara de cualquier otra mano desechable que pudiese llevar. Había perdido gran parte del stack que había acumulado y pensé que tenía fold equity contra cualquiera de esas malas manos en las que le ponía.

    Gracias por tus opiniones y buenos deseos, niñofuenla, y gracias también por visitar mi blog!!

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